No importa el tipo de falta disciplinaria que se cometa, no importa si un hincha fallece en un estadio, si se cascan a un árbitro, si se inicia una gresca o si hay algún bocón que acusa a árbitros y dirigentes de arreglar resultados. Al parecer nunca es necesario sancionar, basta con abrir expedientes o hacerse de la vista gorda.
Son recurrentes los episodios en que notamos que a la hora de administrar justicia en el Fútbol Ecuatoriano primero se ven los intereses y vínculos, los pros y contras antes de sancionar a un infractor. En esta ocasión lo que motiva esta queja es que haya pasado la apelación a la sanción dictaminada sobre el Monumental de Barcelona por los hechos sucedidos en el Estadio Olímpico Atahualpa donde se aduce que el juez de línea Marco Muzo fue impactado por un objeto (que hasta ahora no aparece) supuestamente arrojado por un hincha del Barcelona Sporting Club. En el cotejo se sucedió un empate 0-0 entre El Nacional y Barcelona. Nacional fungía como local en los papeles mas no en las gradas donde la enorme cantidad de hinchas amarillos forzó a que estos se ubiquen en todas las localidades del estadio quiteño por lo que era imposible definir en qué localidad del estadio se colocaba la hinchada visitante (este fue uno de los causales para que una sanción que debería ejecutarse sea una vez más gambeteada). Aunque no existe una prueba indiscutible (toma de video, fotografía, testigo ocular) se pudo observar por parte de quienes asistimos al campo de juego que una considerable cantidad de objetos fueron arrojados desde la preferencia del estadio, sitio en el que se ubicó masivamente la hinchada amarilla; aunque valga aclarar que en esa localidad también existían unos poquísimos hinchas del Nacional bien identificados con su casaca roja pero resultaría un tanto ilógico pensar que un aficionado rojo hubiese lanzado algún objeto al línea cuando éste señaló un penalti favorable a Nacional en el momento del supuesto impacto al juez. Particularmente no logré observar que un objeto golpee al línea, pero la verdad considero que el solo hecho de arrojar proyectiles debería ser motivo de un castigo leve aunque sea.
Pero el castigo no será ni leve ni severo gracias a la inobservancia de los procedimientos y reglamentos del Fútbol Ecuatoriano; primero por parte de los organizadores quienes no cumplieron con procedimientos como avisar formalmente con 72 horas de anticipación cuál era la zona destinada para el visitante, quienes no levantan mallas a pesar de que esto sea obligatorio y de que ya se han dado hechos similares, acuérdense del borracho que ante Paraguay pudo costarnos un Mundial; luego hay inobservancia, vista gorda, llámelo como quiera usted, por parte de los directivos que permiten todo tipo de apelaciones y son proclives a buscar el famosísimo: “arreglemos”. En esta ocasión se había dispuesto una suspensión sobre el estadio Monumental Banco Pichincha de Barcelona, la sanción que prohibía a Barcelona jugar en su estadio o en un escenario de su asociación provincial durante una fecha fue levantada, no pretendemos determinar si fueron justos y suficientes los argumentos de Barcelona para pedir que se anule la sanción a pesar de la reincidencia y demás antecedentes. Debido a que no somos juristas nuestro principal objetivo es hacer notar como en nuestro balompié puede suceder cualquier hecho atentatorio contra la vida sin que este tenga un castigo o sanción considerable, es que nuestro fútbol, como dicen en el típico noticiero ecuatoriano, es terreno fértil para la impunidad.
Si hacemos memoria para recordar la impunidad y como una mano lava la otra, como el muerto se compra baratito en el Fútbol Ecuatoriano, de seguro recordaremos entre amargura y decepción los nombres de Carlos Cedeño, David Erazo, Bryan Mejía y Juan Carlos Pazmiño. En todos estos casos y en otros que mencionaremos a continuación siempre hubo algún argumento mediante el cual los directivos lograron “sacársela” y no asumir responsabilidades; es que casi nunca se dan sanciones y si se las da estas son blandengues y desde luego se permite y concede apelaciones cuando se nota que por sancionar se van a perder lazos políticos, beneficios económicos o votos. Recuerden como al “Tin” Delgado le sancionaron fuertemente y sin dudarlo por iniciar una riña, pero también recuerden que esta sanción fue puesta instantáneamente pues el ariete se había ido de la boca al hablar sobre las voluptuosas nóminas que viajaban con la Selección Nacional y no olviden que luego se le aplicó la rebaja de penas como para rogar por su silencio.
También demos cuenta de famosísimas rebajas a las sanciones de Javier Klimowicz, Roberto Palacios y Carlos Espínola, por cierto tampoco nos olvidemos de los inservibles expedientes abiertos a Mario Jacquet, Juan Carlos Oblitas, Jorge Fossati, entre otros fervientes irrespetuosos de la honra ajena. Faltaban recordar los impunes y constantes destrozos en el Estadio George Capwell por parte de la hinchada de Barcelona, el arreglo “en cortos” que hicieron los directivos de Liga y Deportivo Quito con motivo del video de Hitler y la más reciente humillación a los árbitros con la escueta sanción por lo hechos sucedidos en el partido entre Municipal Cañar y U.T.C. Ahora que si hacemos memoria la única sanción “ejemplificadora” se la pusieron al Arquitecto Granizo y todos sabemos que se dio debido a que el Arquitecto cuestionó manejos económicos y discutió sobre las enormes comitivas en los tours “travelina apoya a la Selección Nacional de Fútbol”. Claro que a Granizo por más que apele no le van dar el 2x1 en la sanción, es que no tiene a la mano algo que a los mandamases interese o intimide. Para finalizar recordemos un hecho similar en el que Galo Roggiero fue declarado persona no grata, pero se retrocedió no más dicha decisión, caso contrario una turba le iba a arreglar los dientes a alguien; en aquella ocasión al igual que en la más reciente sanción al Monumental, Jaime Nebot apareció para apaciguar las aguas y sobre todo para apelar a un pasado político semejante entre los 3 personajes, ya que en este país sin duda ese tipo de lazos son más válidos que la misma ley.
Posiblemente se puedan mencionar más casos, pero con estos hechos nada más queremos mostrar que en nuestro fútbol las decisiones no se toman pensando en el beneficio del deporte y menos del aficionado. No pretendemos calificar de justas o injustas las sanciones o apelaciones pues carecemos de conocimientos profundos sobre jurisprudencia, mas sí queremos insistir en que la poca energía al aplicar los reglamentos únicamente va a atentar contra el deporte que tanto nos gusta ver y practicar…
Pero el castigo no será ni leve ni severo gracias a la inobservancia de los procedimientos y reglamentos del Fútbol Ecuatoriano; primero por parte de los organizadores quienes no cumplieron con procedimientos como avisar formalmente con 72 horas de anticipación cuál era la zona destinada para el visitante, quienes no levantan mallas a pesar de que esto sea obligatorio y de que ya se han dado hechos similares, acuérdense del borracho que ante Paraguay pudo costarnos un Mundial; luego hay inobservancia, vista gorda, llámelo como quiera usted, por parte de los directivos que permiten todo tipo de apelaciones y son proclives a buscar el famosísimo: “arreglemos”. En esta ocasión se había dispuesto una suspensión sobre el estadio Monumental Banco Pichincha de Barcelona, la sanción que prohibía a Barcelona jugar en su estadio o en un escenario de su asociación provincial durante una fecha fue levantada, no pretendemos determinar si fueron justos y suficientes los argumentos de Barcelona para pedir que se anule la sanción a pesar de la reincidencia y demás antecedentes. Debido a que no somos juristas nuestro principal objetivo es hacer notar como en nuestro balompié puede suceder cualquier hecho atentatorio contra la vida sin que este tenga un castigo o sanción considerable, es que nuestro fútbol, como dicen en el típico noticiero ecuatoriano, es terreno fértil para la impunidad.
Si hacemos memoria para recordar la impunidad y como una mano lava la otra, como el muerto se compra baratito en el Fútbol Ecuatoriano, de seguro recordaremos entre amargura y decepción los nombres de Carlos Cedeño, David Erazo, Bryan Mejía y Juan Carlos Pazmiño. En todos estos casos y en otros que mencionaremos a continuación siempre hubo algún argumento mediante el cual los directivos lograron “sacársela” y no asumir responsabilidades; es que casi nunca se dan sanciones y si se las da estas son blandengues y desde luego se permite y concede apelaciones cuando se nota que por sancionar se van a perder lazos políticos, beneficios económicos o votos. Recuerden como al “Tin” Delgado le sancionaron fuertemente y sin dudarlo por iniciar una riña, pero también recuerden que esta sanción fue puesta instantáneamente pues el ariete se había ido de la boca al hablar sobre las voluptuosas nóminas que viajaban con la Selección Nacional y no olviden que luego se le aplicó la rebaja de penas como para rogar por su silencio.
También demos cuenta de famosísimas rebajas a las sanciones de Javier Klimowicz, Roberto Palacios y Carlos Espínola, por cierto tampoco nos olvidemos de los inservibles expedientes abiertos a Mario Jacquet, Juan Carlos Oblitas, Jorge Fossati, entre otros fervientes irrespetuosos de la honra ajena. Faltaban recordar los impunes y constantes destrozos en el Estadio George Capwell por parte de la hinchada de Barcelona, el arreglo “en cortos” que hicieron los directivos de Liga y Deportivo Quito con motivo del video de Hitler y la más reciente humillación a los árbitros con la escueta sanción por lo hechos sucedidos en el partido entre Municipal Cañar y U.T.C. Ahora que si hacemos memoria la única sanción “ejemplificadora” se la pusieron al Arquitecto Granizo y todos sabemos que se dio debido a que el Arquitecto cuestionó manejos económicos y discutió sobre las enormes comitivas en los tours “travelina apoya a la Selección Nacional de Fútbol”. Claro que a Granizo por más que apele no le van dar el 2x1 en la sanción, es que no tiene a la mano algo que a los mandamases interese o intimide. Para finalizar recordemos un hecho similar en el que Galo Roggiero fue declarado persona no grata, pero se retrocedió no más dicha decisión, caso contrario una turba le iba a arreglar los dientes a alguien; en aquella ocasión al igual que en la más reciente sanción al Monumental, Jaime Nebot apareció para apaciguar las aguas y sobre todo para apelar a un pasado político semejante entre los 3 personajes, ya que en este país sin duda ese tipo de lazos son más válidos que la misma ley.
Posiblemente se puedan mencionar más casos, pero con estos hechos nada más queremos mostrar que en nuestro fútbol las decisiones no se toman pensando en el beneficio del deporte y menos del aficionado. No pretendemos calificar de justas o injustas las sanciones o apelaciones pues carecemos de conocimientos profundos sobre jurisprudencia, mas sí queremos insistir en que la poca energía al aplicar los reglamentos únicamente va a atentar contra el deporte que tanto nos gusta ver y practicar…
Pd: En este link: http://www.hinchaamarillo.com/noticias_detalle.php?id=182 pueden encontrar un extracto de lo que fue la apelación presentada por el cuerpo jurídico de Barcelona ante la comisión disciplinaria de la F.E.F.