Es difícil expresar los sentimientos que me embargan esta noche. Una pálida presentación de un equipo del que esperábamos mucho más; pese a las ausencias que demostraron ser críticas. Los primeros 20 minutos, Liga aguantó pero sin atacar, algo muy diferente a lo visto en los tres partidos que disputó en la primera parte del año ante equipos argentinos. Luego de esta etapa inicial, se vino la debacle.
No voy a hablar del partido porque la verdad aún duele demasiado, pero se notó claramente algunas cosas:
*Se debía contratar un jugador volante central que reemplace la salida de Enrique Vera. Larrea y Araujo no son ningún aporte. Pese a que le tengo mucha fe al joven de la cantera, tiene que aprender a seguir la jugada y no quedarse colgado luego de un ataque.
*La desmotivación subsiguiente a la obtención de un gran logro es obvia. Hace falta trabajo psicológico con los muchachos para que comprendan que la vida continúa y no se congeló en el día 2 de julio.
*La hinchada está también demasiado crecida, y esperaba una goleada, pero Boca no por nada es uno de los tres equipos más exitosos del planeta. Es mejor que este baño de realidad venga ahora y no a futuro, digamos en el Mundial de Clubes. Ahora veremos el martes quiénes son los verdaderos hinchas.
*A la dirigencia le falló el cálculo y mataron a las gallinas de los huevos de oro. Ahora van a sufrir y lamentarse por haber puesto un precio demasiado alto a las entradas.
En conclusión, todos tenemos parte de culpa en esta caída, pero de ellas es de donde más lecciones se pueden obtener. Por mi parte, nunca los dejaré de alentar y, como le dije a un estimado amigo colaborador de esta página:
GRACIAS POR TANTO, Y PERDÓN POR TAN POCO